8M Claudia Korol: “Paramos para que continúen nuestras revoluciones”

claudia“Nosotras paramos”, podemos leer en infinidad de convocatorias en las redes sociales. “Si nuestras vidas no valen, ¡produzcan sin nosotras!”, insisten decenas, cientos de miles de imágenes, posteos, volantes. “Ni una menos”, refuerzan, actualizando la consigna multiplicada a nivel mundial desde estas tierras.

Es que el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, está ya instalado como un día de lucha, fruto de la persistencia del movimiento de mujeres y feminista. Más allá o más acá de los debates en torno a su origen y de su ineludible carácter de clase, esta fecha ha logrado sostener a lo largo del tiempo las reivindicaciones históricas del movimiento sin perder de vista las realidades, las luchas, las demandas, las conquistas y los cambios en la vida cotidiana de las mujeres.

Este año, el movimiento de mujeres y feminista se prepara para un hito histórico, que busca poner en jaque un sistema económico que descansa en gran medida sobre la invisibilización del trabajo de las mujeres: el primer paro internacional de mujeres, lesbianas y trans.

Para abordar las distintas dimensiones del 8 de marzo, tanto en su carácter de fecha histórica como en el marco de la actual coyuntura, conversamos con Claudia Korol, comunicadora feminista e integrante del Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía.

Este año, el 8 de marzo, ¡Nosotras paramos!

Claudia inicia la conversación estableciendo el carácter del 8 de marzo, que “ya sabemos que es una fecha internacional de lucha del movimiento de mujeres y de las feministas para reivindicar todos nuestros derechos y también todos nuestros deseos de cambiar el mundo. Históricamente hemos venido participando y realizando distintas iniciativas, sobre todo movilizaciones, actos de resistencia o de enfrentamiento al capitalismo patriarcal y al colonialismo en el caso de nuestro continente”.
Desde sus inicios, esta fecha se formuló buscando trascender las fronteras nacionales y por eso “es una jornada de lucha internacional, de un feminismo que en distintos lugares del planeta se alza contra el patriarcado y en este año en particular lo que estamos proponiendo es una forma de lucha específica que es el paro internacional de mujeres”. La idea de tomar esta forma de acción tradicional del movimiento obrero, tiene que ver con “no sólo enfrentar lo que significa la super explotación de la fuerza de trabajo de las mujeres en el contexto del capitalismo patriarcal, sino también, como parte de eso, visibilizar lo que es el trabajo no reconocido, el trabajo doméstico, el trabajo que las mujeres hacemos de cuidado y de sostén de la vida (…) Si nosotras con nuestro trabajo, visible e invisible, movemos al mundo, también podemos pararlo”.

Defensoras en peligro

El próximo 2 de marzo se cumplirá un año del asesinato en Honduras de Berta Cáceres, la referente del pueblo lenca que encabezó las luchas contra la instalación de bases militares estadounidenses en sus territorios y contra la trasnacional DESA-Agua Zarca. Al respecto, Korol advierte que en la jornada del 8se debe denunciar firmemente “lo que estamos nombrando como femicidios territoriales, que es el crimen o la amenaza en distintos lugares del continente que viven las defensoras de la tierra, de la naturaleza, de los bienes comunes. El 2 de marzo, precisamente, se cumple un año del crimen de Berta Cáceres del pueblo lenca de Honduras, pero antes y después de ese asesinato también fueron exterminadas compañeras en Honduras, en Colombia, en Guatemala, en México, en distintos lugares. En Chile supimos también hace poco de una hermana mapuche que ha sido asesinada y se quiso presentar como un suicidio. Sabemos de las mujeres mapuches presas, la Machi Francisca, la Machi Juana. Son defensoras, cuidadoras de la tierra que vienen siendo perseguidas, amenazadas y en algunos casos exterminadas.Queremos darle una fuerza especial también a este paro para hacer esa denuncia de todos los femicidios, de todos, por las distintas causas que existen, todas las amenazas y de todas las violencias que sufrimos las mujeres y en el caso de las mujeres de los pueblos, de las comunidades originarias, decimos que están varias veces amenazadas en su vida cotidiana, por el patriarcado, por los machos violentos y por la manera en que el capitalismo trasnacional avanza sobre los territorios sembrando muerte, destrucción y tomándose los cuerpos y las vidas de las mujeres, como históricamente lo han hecho desde hace más de cinco siglos como uno de los trofeos de su guerra de conquista”.

Los desafíos del feminismo

En los últimos tiempos, a nivel internacional, se ha encendido el alerta en los movimientos de mujeres y feminista ante los intentos de avanzada de la derecha fundamentalista sobre derechos conquistados por las mujeres y los colectivos de la disidencia sexual.

Claudia caracteriza el momento histórico que atravesamos y describe que “en América Latina estamos viviendo en general un retroceso en cuanto a los derechos de los pueblos que habíamos venido conquistando, incluso no solo en las últimas décadas sino históricamente. Las cifras de precarización laboral son impresionantes en nuestro país pero también en otros países y en el caso de los logros del movimiento de mujeres y del feminismo, a partir de los golpes de estado como en Brasil, Honduras, o Paraguay, o el acceso de las derechas por la vía no democrática sino electoral -que no es lo mismo-, a través de los mecanismos institucionales de representación de los poderosos, también se ha venido arrasando con conquistas históricas del movimiento de mujeres”.

Esta coyuntura desafía a los feminismos, explica, “por un lado, a pensar qué son estas democracias, qué es lo que tienen de representación, cómo están al servicio de los grandes intereses capitalistas, del fundamentalismo político religioso, del patriarcado y del colonialismo. Y nos desafía también a defender cada uno de los derechos que nos vienen amenazando. Eso implica una mayor movilización social y organización del movimiento feminista y de mujeres y una mayor conciencia de que todos los logros son reversibles, es decir, de que la idea de que siempre vamos creciendo en cuanto a conquistas es mentira, se puede retroceder y mucho. Y por otro lado, la necesidad, y creo que esto es fundamental, de la autonomía del movimiento de mujeres y de muchas de las demandas que hemos depositado en el estado para que nos las resuelva. Tenemos que resolverlas a través de nuestras propias fuerzas organizadas, creo que esto es esencial y tanto desde los elementos de la salud, de la salud popular,de la soberanía alimentaria, como en la soberanía sobre nuestros cuerpos, la seguridad y cuidado de nuestros cuerpos y la defensa de nuestros cuerpos como primer territorio, y de los territorios que vivimos, va a tener que ser también obra de mujeres organizadas con autonomía, con comunidades y con colectivos con capacidad de disputa frente a un patriarcado asesino que nos viene tratando de limitar nuestros deseos y posibilidades de cambio”.

Sin embargo, esta lectura de la realidad no debe inmovilizarnos. Por el contrario, afirma Claudia Korol, “tenemos que ser conscientes de que a pesar de que la derecha está avanzando de manera muy fuerte en el continente, si hay un movimiento que tiene fuerzas y que tiene capacidad de desafío a esa derecha conservadora y fundamentalista es el movimiento de mujeres y el movimiento feminista en particular. Así que fortalecer al feminismo, darle perspectivas, crear y sostener esta iniciativa callejera, esta iniciativa de un feminismo popular, desde abajo, plebeyo, territorial, enraizado, le podemos poner el nombre que querramos, pero esa es la garantía para que podamos seguir caminando”.
Paramos por la revolución de nuestros territorios y nuestros cuerpos

Finalmente, terminamos el diálogo desafiando a Claudia a sintetizar de algún modo las razones por las que paramos el próximo 8 de marzo en todo el mundo: “Paramos por la vida, paramos por nosotras, por nuestros cuerpos, por nuestros territorios y porque no sólo queremos defenderlos sino que queremos revolucionarlos. Dijimos muchas veces y lo dijo Lohana y nos dejó como legado, que la revolución es ahora, y nosotras paramos para que continúen realizándose nuestras revoluciones”.

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