Venezuela: Gisella Rubilar, el derecho de vivir en paz

gisella rubilarEn febrero de 2014 la derecha venezolana lanzó una violenta ofensiva contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, implementando, entre otras cosas, la instalación de barricadas en las avenidas principales, llamadas en su momento “guarimbas”. Estas dejaban comunidades enteras aisladas durantes días o semanas enteras y buscaban instalar la violencia en las calles con el fin de desestabilizar al gobierno. Como consecuencia de las mismas, 43 ciudadanxs perdieron la vida, muchxs abatidxs por francotiradores cuando intentaban despejar la circulación de las calles.

Desde el Enredando las Mañanas del lunes 24 de abril nos comunicamos con Tatiana Terán, amiga de Gisella Rubilar, una de las víctimas de esos días.

En el marco de las guarimbas, el 8 de marzo de 2014, cayó alcanzada por un disparo Gisella Rubilar, vecina de la ciudad de Mérida, artesana y oriunda de Chile. Una “socialista de la vida cotidiana”, como la recuerda su amiga Tatiana Terán.

Resulta esclarecedor volver la mirada sobre lo sucedido en 2014 para entender la realidad venezolana actual y la brutal agresión de la derecha antichavista (ver Venezuela: “un nuevo intento de una derecha desesperada”).

Las “guarimbas”

Terán explica en qué consisten las guarimbas. “El 12 de febrero de 2014 gracias al llamado (…) a “la salida”, que hizo específicamente Leopoldo López, se generó todo un proceso en Venezuela violento, de actos terroristas que luego fueron denominados guarimbas en distintos estados. Entre ellos el estado de Mérida, donde residía Gisela Rubilar. Mérida es un estado eminentemente opositor, de los pocos estados opositores que hay en el país y gracias a este llamado, los sectores digamos de clase media que consideraron que se les estaban quitando privilegios apoyaron y financiaron a grupos terroristas que estaban siendo además financiados por dirigentes nacionales aparentemente y buscando financiamiento inclusive internacional. Aquí en Mérida se colocaron barricadas en los sectores donde vivían esas personas, barricadas de dos o tres metros, era realmente impresionante”. Esas barricadas, explica, se ubicaban en zonas de acceso estratégicas, dejando incomunicadas a muchas comunidades humildes como Pie del Tiro, donde residía Gisella.

“La comunidad Pie del Tiro -continúa-, humilde, queda en un cerro que está rodeado en todas sus vías de acceso por urbanizaciones de casas bastante acomodadas, por lo que fue sitiada por más de dos meses. A tal punto de que una persona anciana residente de esta comunidad falleció y tuvieron que pagar una comisión bastante alta para poder sacarla al cementerio. Igual pasaba con los enfermos, los estudiantes, los obreros, todas las personas que tenían que bajar para poder hacer su vida, su trabajo y todo lo demás. Cansados de esto (…) decidieron hacer una limpieza de toda la Avenida Los Próceres, la avenida de acceso principal, el día 7 de marzo de 2014”.

El día 8 de marzo intentaron colocar nuevamente las barricadas y la comunidad “salió a defender su entrada”. Ese día, recuerda Tatiana, “ella no quería bajar, presentía que algo podía pasar. nosotras nos manteníamos en contacto permanente, ella tenía tres hijas y quería quedarse con ellas en la casa. Sin embargo, la comunidad la estuvo llamando y ella bajó para solidarizarse. Ella no estaba limpiando una barricada, estaba con la comunidad apoyando y estaba en ese preciso momento hablando por el megáfono palabras más bien llamando a la conciliación, no estaba ni siquiera insultando (…) Fue en ese momento que recibió el disparo”.

El disparo fue certero y letal. A pesar de que Gisella luchó en el hospital durante 24 hs, la bala “le atravéso el cráneo y zonas vitales. Realmente no podíamos hacer más nada”. Gisella tenía cuatro hijxs; tres de ellxs, en ese momento menores de edad, vivían con ella.

Gisella Rubilar

Tatiana comparte una detallada semblanza de Gisella, la mujer de 47 años que llegó en el año 75 con su familia desde Chile, huyendo de la dictadura y las torturas de Augusto Pinochet. Para Tatiana, el contexto de Venezuela se asemeja al Chile de esos años en la existencia de “actos terroristas provocados por la derecha fascista en un gobierno que quieren tumbar como al de Salvador Allende en esa época, el que dejó instalado Hugo Chávez y que dirige en este momento Nicolás Maduro”.

Gisela, cuenta su amiga, “era una madre, artesana, excelente orfebre (…) realmente era su intención ayudar a la gente. Estudió licenciatura en educación, por lo que trabajó en la escuelita de su comunidad, los niños la querían mucho. Se acababa de graduar en diciembre de Licenciada en Educación (…) era una estudiosa, era una trabajadora, estaba entregada a su familia, a su comunidad, acababa de adquirir un terreno para construir una casa. En fin -continúa-, era una de esa socialistas de la vida cotidiana (…) una verdadera revolucionaria. Esa era Gisela Rubilar”.

El juicio, las responsabilidades

A la par del resurgir de las guarimbas, en estos días se sustancia en el Circuito Judicial Penal de Mérida el juicio contra Steven García Sanz, acusado de ser el autor de los disparos que terminaron con la vida de Gisella y único imputado. El proceso judicial se inició el 24 de marzo, luego de que se hubiera “intentado diferirlo bajo diversas causas para que caduque”, afirma Terán. Diversas organizaciones sociales y feministas merideñas acompañan a la familia en la exigencia de justicia.

“El aparente asesino -continúa Terán- (…) está preso esperando los resultados del juicio, siendo defendido por el Observatorio Penal de Mérida, una ONG financiada que viene de la Universidad de Los Andes, financiada por la oposición y aparentemente por otras organizaciones no gubernamentales internacionales”. Por otra parte, Itciai Catepillan Rubilar, hijo de Gisella, es patrocinado por la abogada Miriam Briceño Ángel, quien señaló a distintos medios que el hoy detenido “se fugó cuando lo fueron a aprehender en el lugar donde trabajaba en Caracas y estuvo año y medio prófugo de la justicia”.

Tatiana manifiesta su optimismo en relación a la posible condena a García Sanz, ya que “consideramos que hay bastante elementos que lo señalan como el asesino y consideramos que podría hacerse justicia en este caso, si el juicio continúa en la manera en que se está dando”.

43
Cuarenta y tres es el número de víctimas fatales que se cobró el accionar de la derecha en 2014. Ochocientos cuarenta, las personas heridas. En octubre de 2014 se creó el Comité de Víctimas de las Guarimbas, integrado por familiares de las víctimas, con el objetivo de dar a conocer la verdad de los hechos violentos denominados como “La Salida”, promovidos por sectores de la derecha y encabezados por el dirigente Leopoldo López.

 

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