Somos el monte que crece: participación ya

Este 28 de junio la provincia de Córdoba se vuelve a movilizar en defensa del monte nativo, a 6 meses a haber frenado la ley de desmonte. Ahora la exigencia es la participación ciudadana real y efectiva.

 Este 28 de junio la Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo (CoDeBoNa) llama a una movilización en Córdoba Capital, a las 17 horas, desde Colón y Cañada. Plantean que ante “la falta de agua pura, aire puro y tierra fértil, ante la crisis climática, ante la pobreza y la crisis alimentaria; la preservación y multiplicación del bosque nativo es un gran remedio pedido a gritos por miles de personas, por universidades, instituciones, movimientos sociales, organismos internacionales”. Sin embargo, enmascarándose en un proceso que lxs legisladorxs denominan “democrático”, la reglamentación vigente permite que el bosque siga siendo talado y arrasado, atendiendo a los intereses del agronegocio.

En el Enredando las Mañanas, el programa noticioso de la Red Nacional de Medios Alternativos, entrevistamos a Cristian Schneiter, miembro de la CoDeboNa, para actualizar la información acerca de estos seis meses de lucha contra la reforma de una ley provincial para la protección del Bosque Nativo que es mala, pero que pretenden flexibilizar aún más.

Aquí podes escuchar la entrevista completa

La Ley y el Bosque

El debate en torno a esta Ley de Bosques en Córdoba viene llamando a participar a toda la ciudadanía de la provincia. La CoDeBoNa, conformada por más de 80 organizaciones sociales, políticas, artísticas y territoriales, viene trabajando a nivel provincial en contra de la que califican como una “ley de desmonte”. Lxs cordobesxs recuerdan bien que hubo tres marchas en la capital provincial porque las calles desbordaron no solo de personas sino de plantas, animales, danza y arte. Además de una batería de talleres, charlas, proyecciones, que dieron cuenta de una ciudadanía organizada y en movimiento.

Cristian nos cuenta que la marcha a la cual convocan este miércoles se da a seis meses de esa primera del 28 de Diciembre pasado. “Fue el miércoles en el cual se quería imponer este proyecto de ley de Unión Por Córdoba, que le dimos el nombre de Ley del Desmonte o Ley del Ecocidio”, recuerda claramente el joven vocero de la CoDeBoNa.

Si bien es sabido que la actual Ley de Bosques tiene muchas falencias y resultó de un proceso no participativo, ante la certeza de que su modificación sería aun más ineficiente, se ha logrado frenar su modificación, que en Diciembre pasado parecía inminente. Claro que no todos han sido avances. Comenta Cristian que en estos seis meses ha habido altibajos con respecto a las expectativas de la Coordinadora para lograr lo que ellos creen “fundamental”: el proceso de participación ciudadana. Así, Schneiter aclara que “no es un mero capricho de organizaciones, es un derecho institucionalizado a participar. Tenemos derecho a que nuestras decisiones se vean reflejadas en la política pública ambiental o social”.  Cristian, en este sentido habla de la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de Bosques Nativos (Nro. 26.331). Este es el marco legislativo que sienta los criterios mínimos de protección y que todas las provincias deben respetar en “sus decisiones sobre los ordenamientos territoriales sobre el bosque nativo”.

El pueblo, como el monte, quiere crecer

Nos hemos parado en el punto fundamental del tema: que ese proceso de participación ciudadana se dé, exista. Para ello, la CoDeBona plantea que es necesario que “se archive ese proyecto que en este momento está en danza, que sigue entre bambalinas en la Legislatura de Córdoba”. Cristian pone énfasis en que “lo que queremos es que realmente se dé un proceso de decisión participativo, en el cual se dé la información, la transparencia en la forma de tomar las decisiones y se dé el espacio para todas las voces”.

En este sentido podemos aclarar que hay una manipulación muy grande del discurso por parte de lxs legisladores. Éstos sostienen que ese proceso participativo se está dando y es una falacia. Declara Cristian que “la transparencia no está, los legisladores sostienen que su proceso es totalmente pertinente, que es válido y lo que están llevando a cabo en realidad son reuniones totalmente sesgadas, donde ellos plantean las reglas, donde ellos plantean quiénes participan y cómo participan”.

WhatsApp Image 2017-06-27 at 15.20.30Al respecto, Cristian Schneiter denuncia que “todos estos m eses la CoDeBoNa se ha estado reuniendo con ellos dándoles herramientas, posibilidades, dándoles nuestra voz, para que ese proceso se pueda desarrollar en conjunto con todos los actores sociales de Córdoba. Los legisladores se han negado. En algún momento dijeron que se iba a hacer, que nos íbamos a sentar todos y se iba a armar una agenda. Eso de una semana a la otra no se dio porque la cocina de ellos es estar constantemente manipulando, para que ellos finalmente puedan tomar la decisión que más les convenga para lo que han dicho textualmente: ‘El proyecto de ley lo vamos a votar sea con proceso participativo, que se dé el que sea, el proyecto de ley lo vamos a votar’”. 

 

 

 

Sobre la participación y los intereses en juego: la experiencia de 2009-2010

Cristian también recuperó el proceso participativo que se dio durante 2009 previo a la aprobación de la legislación vigente. Recuerda que allí el proyecto de ley, que se elevó junto con un mapa, resultó de una serie de talleres regionales de construcción del ordenamiento territorial e implicó meses de tratamientos en comisión. Pero, lamenta, “finalmente, cuando entra en recinto,  en cuestión de horas entra también un proyecto de parte de las Cámaras Empresariales Ganaderas del Norte, los actores antagónicos de este momento”.

Nos cuenta el entrevistado que dando la espalda al proceso participativo y respondiendo a los intereses de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), con esos dos proyectos los legisladores “fueron cortando y pegando y armando un Frankenstein que fue finalmente la ley 9814 [la vigente] en la cual, hay aspectos positivos, que se han intentado reforzar, y otros aspectos que liberaban la posibilidad de que se pudieran dar los desmontes”.

Actualmente, lo que quieren lxs legisladorxs es cambiar absolutamente toda la ley, derogar la 9814 e imponer sus propios proyectos, que responden plenamente a los intereses de las Cámaras Empresariales. En palabras de Cristian: “lo que podríamos rescatar como un piso mínimo de la 9814 y de ahí mejorar, no existe. En este momento la intención de los legisladores es tirar todo eso a la basura y plantear un nuevo escenario que les convenga más a estas Cámaras de Empresarios”.

En materia de ambiente Córdoba es una provincia con trayectoria de lucha y organización ciudadana. No obstante, los canales de participación que habilita el Estado desde el ejecutivo o el legislativo distan de colmar las expectativas de la sociedad civil organizada. Tal es el caso de la aprobación en 2014 de la Ley General de Ambiente de la provincia, cuyo espacio de “participación ciudadana”, como tantos otros, nunca terminan siendo lo que los movimientos sociales o asambleas socio-ambientales exigen. O no son vinculantes, o habilitan modificaciones arbitrarias, y en definitiva la decisión la tienen lxs de arriba. Esa participación no se ve reflejada finalmente en las leyes legisladas. En este sentido Cristian Schneiter plantea que justamente, ese “es el desafío, cambiar ese escenario, hacer y rehacer caminos; para poder repensarnos en cómo es que nosotros obtenemos las leyes; si son las que demandamos y corresponden a las realidades territoriales de justicia”. Sin embargo, el entrevistado no olvida que “las leyes no son infalibles, son imperfectas, las leyes son solo herramientas”.

Y agrega que en esta democracia representativa, muchos de esos representantes consideran que se pueden arrogar que lo que ellos representan es “la verdad absoluta”. Que generalmente termina sólo respondiendo a intereses empresariales, económicos o de sectores de poder que no son la ciudadanía o el grueso de la sociedad. Por lo que propone Schneiter: “Si se diera el mejor de los procesos participativos tampoco tendríamos una ley perfecta. Sobre todo pensando en que la aplicación de la Ley es una etapa muy compleja. Por eso pensamos también en los mecanismos de control que tengan participación ciudadana. La ciudadanía no solo tiene que participar como veedores sino como decisores”

¡El Monte que Marcha! 

Casi como despidiéndose, Cristian habla de la convocatoria del miércoles 28 y la describe como parte de la lucha y no deja de incentivar e invitar: “tenemos que salir, tenemos que ser muchísimos, es un acto que va a tener un correlato en lo que significa esto de repensarnos en nuestros mecanismos de decisión”. Entonces, hoy, “ante la vergüenza que da el gobierno de Córdoba impulsando una ley que facilita desmontes, el pueblo convoca a salir a las calles otra vez. El pueblo convoca a marchar en el centro de la capital, a traer la fuerza del monte generoso, a denunciar la corrupción de los funcionarios; a compartir canciones, danzas, colores y poesía entre quienes marchan y también con la ciudad que bebe el agua que viene del monte”.

¿Por qué defender el Bosque Nativo?

Hoy la provincia de Córdoba cuenta con una importante movilización social que plantea frenar el desmonte y reforestar con especies nativas. Razones científicas, espirituales, legales, sociales, productivas, todas coinciden en que sin bosque se agravan todos los problemas actuales, y con más bosque se abren más posibles soluciones. Recuperamos los argumentos de la Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo (CoDeBoNa), el espacio de organización contra la Ley de Desmonte conformada por más de 80 organizaciones sociales, políticas, artísticas y territoriales, y sus distintas miradas:

– Defender el bosque nativo es defender la diversidad. Al estar en riesgo el bosque, están en riesgo miles de especies, fauna y flora. El desequilibrio ecológico resultante es gravísimo.
– Defender el bosque nativo es defender la soberanía alimentaria, la producción local y los alimentos sanos, semillas libres y tierra para quien la trabaja.
– Defender el bosque nativo es defender fuentes de trabajo actuales y futuras, en una realidad urgente de crecimiento de la pobreza. El avance del monocultivo genera riqueza concentrada para muy pocas personas, mientras disminuye la población rural, que debe migrar a las ciudades donde empobrece rápidamente y pierde calidad de vida.
– Defender el bosque nativo es un reflejo necesario para evitar mayores catástrofes climáticas. El bosque y sus matorrales nos protege contra la sequía, contra las inundaciones, contra las olas de calor y frío, contra aluviones y vientos, y regula el clima evitando fenómenos extremos.
– Defender el bosque nativo es la última defensa antes que la provincia se convierta en un desierto total, con lo que ello trae: desaparecida la fauna y flora, las zonas desérticas se convierten más rápidamente en zonas de sacrificio ambiental y disminuye la humanidad.
– Defender el bosque nativo es defender la última compensación concreta en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero, por la labor de captación de dióxido de carbono que realizan los árboles y las plantas.
– Defender el bosque nativo es defender el patrimonio cultural, los sitios arqueológicos, memoria de los pueblos originarios.
– Defender el bosque nativo es defender la última purificación posible del aire, en un contexto de cada vez más fuentes contaminantes, principalmente por la combustión de derivados del petróleo y emisiones de metano del ganado.
– Defender el bosque nativo es proteger las fuentes de agua pura, cada vez más escasas
– Defender el bosque nativo es proteger frutos, hierbas de importantísimas cualidades alimenticias y curativas, únicas en el mundo.
– Defender el bosque nativo es el último freno a la invasión de transgénicos y agroquímicos que están enfermando a la población argentina y cordobesa.
– Defender el bosque nativo es defender nuestra identidad regional y el último reducto de espiritualidad conectada a la naturaleza.
– Defender el bosque nativo es defender la música y la poesía que allí nace.
– Defender el bosque nativo es defender la Constitución Nacional tal como la hemos creado y sostenido, donde el ambiente sano es un derecho y es un deber defenderlo. Despreciar la constitución y permitir que las autoridades sigan violando leyes vigentes es abrir paso a mayor degradación social, ilegalidad y corrupción.
– Defender el bosque nativo es defenderse a unx mismo y a nuestrxs hijxs: todos los ataques a la naturaleza, en todo el mundo, tienen graves consecuencias inmediatas sobre la salud de las poblaciones.

 

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