El “Operativo Enseñar” o cómo justificar la precarización docente

operativo enseniarEl martes 31 de octubre se está desarrollando el Operativo Enseñar en profesorados de todo el país. Desde Zumba la Turba en el Enredando las Mañanas nos comunicamos con Manuel Palacio, delegado del Instituto Superior de Formación Docente Renée Trettel de Córdoba, una de las instituciones seleccionadas para este Operativo.


En primer lugar, Manuel señala que a nivel docente lo que prima es la ignorancia acerca de las claves centrales del Operativo, ya que “el instrumento está guardado bajo siete llaves y no tenemos acceso a qué es lo que se va a tomar”. Sin embargo, sí está claro que “forma parte de las políticas de evaluación que se vienen implementando desde hace mucho tiempo”.

Al respecto, Palacio plantea que en los últimos años ha habido cambios en relación a la orientación política y los sentidos que la misma tiene: “ha pasado de la creación del Instituto Nacional de Evaluación ya se había planteado que había que evaluar sí o sí a la formación docente y de hecho eso también está contemplado en lo que es el famoso borrador del Plan Maestro”.

El objetivo del Operativo es, explica, “contar con información acerca con qué aprendizajes, con qué saberes cuentan las pibas y los pibes que están a punto de recibirse (…) aquellas que están en la Práctica Docente 4 (…) y sabemos que se enfoca en dos cosas: en lo que se podría denominar las competencias de lectura y escritura y un segundo foco que es los criterios pedagógicos”.

Palacio comparte que desde el Trettel hacen un doble análisis: a nivel micro, “tenemos muy claro que esa evaluación externa de alguna manera choca con las experiencias y las prácticas que tenemos durante todo el año (…) O sea, la mayoría de las chicas en esta época están preparando su coloquio final de la práctica, pensando en recibirse, o por lo menos, cerrar el ciclo de la formación práctica, y este tipo de evaluación no tiene nada que ver justamente con un proceso más situado, más de autorreflexión de lo que ha significado esta experiencia”.

En una dimensión más global, identifican la intencionalidad del Operativo Enseñar con el del Aprender: “si uno recupera qué uso de los datos se hicieron con el Operativo Aprender, está claro que hay una idea de culpabilizar a la educación pública y sobre todo a las docentes (…) Es muy probable, que la línea con la que se construya el año que viene los resultados tenga que ver con eso, o sea, decir que la formación docente y las profes de la formación son responsables por la podríamos decir entre comillas, ‘mala calidad de los maestros que están en el sistema’. O sea, no es que uno sea paranoico sino que estás viendo la progresión de lo que se está haciendo con la educación pública en estos dos años”.

Por otro lado, es claro que este tipo de evaluaciones en definitiva busca ser insumo -o justificar- políticas públicas vinculadas con la educación. Sobre esto, Palacio sostiene que esta perspectiva no es patrimonio sólo del gobierno argentino, sino que va en consonancia con las políticas de los organismos internacionales de crédito y otras organizaciones como la UNESCO. Sin embargo, cuestiona, “hay mucha investigaciones de pedagogos que hace unos años afirman que la característica que tiene este tipo de reforma y de evaluaciones externas es que generan información redundante sobre la mala calidad del sistema para seguir haciendo reformas que no reforman nada, que no transforman, que no elevan la calidad. Es un círculo vicioso que muchos de los que estudian la política internacional educativa hace varios años que vienen planteando”.

Analizando el intento de implementar el resistido Plan Maestro, el educador afirma que “el diagnóstico es que la educación en la Argentina es malísima y que gran parte de esa responsabilidad tiene que ver sobre todo con las docentes. En eso el Plan Maestro me parece que es una muestra en su argumentación muy fuerte sobre eso, y las medidas que se están proponiendo no tienden a una inversión para mejorar las prácticas y la calidad sino un conjunto de reformas (…) que son de achicamiento, de reducción de inversión, de precarización laboral. Entonces, está claro que la tendencia (…) es romper con el estatuto docente que es una construcción y una lucha histórica y que de alguna manera genera condiciones para un sueldo (…) que tiene cierta estabilidad y ciertas regulaciones”.

El ataque al estatuto vendría de la mano de plantear “que los maestros tienen que empezar a cobrar por el resultado de las pruebas que hagan sus pibes, es decir, cobrar por productividad. Es la lógica empresarial aplicada al trabajo docente y también la educación”. Un modelo similar al aplicado en México, donde un alto porcentaje de los sueldos está conformado de ese modo y ese es un condicionante muy fuerte.

El “Enseñar” en Córdoba

La implementación del Operativo que se desarrollará durante el martes 31 de octubre será de manera anónima y sobre una muestra representativa.

Docentes y estudiantes del Trettel, comenta el docente, han desarrollado reuniones para conversar la posición a tomar, ya que en general hay un importante rechazo a este tipo de evaluaciones. Palacio aclara: “esto no quiere decir que no estemos de acuerdo con ser evaluados, de hecho el sistema formador, de alguna manera, hace varios años que viene permanentemente siendo evaluado. O sea, no es que no hay información, no es que no hay estudios, no hay evaluación (…) Esta semana vamos a volver a hacer un taller trabajando la idea del proyecto formador que tiene el Trettel y qué significa la evaluación en un proceso pedagógico, y también debatir y discutir con las pibas cuál es la orientación”.

En definitiva, plantea, la contraposición es entre dos formas de entender la evaluación de la práctica docente “totalmente diferentes, antagónicas, nuestros intereses son opuestos”.

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