El jazz y la guerra

El jazz y la guerra. Uno, la expresión artística de una lucha contra la opresión y una búsqueda de la libertad. Otra, la opresión misma, bañada en sangre. Sin embargo, como dos extremos de un mismo hilo, el jazz y la guerra son ambos parte de una historia mutua, que por momentos se tensa, por momentos se sostiene, y siempre, se transforma. En la década del 40, las penurias de la guerra destruyeron las big bands y dieron lugar a los grupos pequeños que iban a ser el terreno del nuevo estilo moderno, el bebop. La guerra también introdujo el jazz en Europa: los ejércitos viajaban con sus bandas formadas por músicos negros para tocar las marchas y la música de jazz. También, décadas más tarde, durante la guerra fría, el jazz fue el embajador cultural, un instrumento de propaganda y dominación política utilizado por el Departamento de Estado norteamericano… El jazz y la guerra son los protagonistas de una historia que no se termina de escribir. Pero hoy podemos hacer que el jazz nuble los fogonazos y suene más fuerte que cualquier estallido. Porque si la música suena fuerte, y si esa música es jazz, las bombas van a volver, sigilosas, a explotar sin excusas en las manos de quienes las han lanzado.

Así comenzaba este programa número 129 de La Nota Azul, correspondiente al sábado 21 de abril de 2018. Por el aire de radio Zumba La Turba, en la FM 99.5 de Córdoba, Argentina.

La noticia anunciada de antemano del bombardeo imperialista contra Siria brinda la tópica inicial del programa. El comienzo tiene que ver con la guerra y con esa historia paralela entre la guerra y el jazz. Abrimos, así, el programa con la música de Lester Young, tomándolo quizás como una referencia antibélica en el mundo del jazz. Lester Young estuvo en el ejército a finales de la Segunda Guerra Mundial. La Marina lo persiguió durante meses. Él pidió la exención, pero la rechazaron. El 30 de septiembre de 1944 el FBI lo atrapó y lo mandaron a hacer el servicio militar. No fue al frente en Europa: a los negros los consideraban malos combatientes, no los mandaban a la guerra. La pasó mal en el ejército: tuvo un accidente, estuvo hospitalizado, lo agarraron con alcohol y marihuana. Le costó malos tratos, humillaciones y un año de encierro. Pero en la orquesta de la base militar Lester Young conoció a Gil Evans, uno de los arquitectos de lo que sería el cool jazz. Una vez más, la guerra incidiendo de alguna forma en los caminos del jazz.

Luego es el turno de la música de Julián Solarz, pianista, percusionista, baterista, compositor y arreglador, nacido en Buenos Aires en 1977. Julián Solarz acaba de lanzar con el quinteto que dirige el álbum titulado La palabra no dicha, en el que conjuga la riqueza armónica e improvisatoria del jazz con ritmos folklóricos, el tango y la música contemporánea. Charlamos con Julián Solarz acerca de la idea del disco, su trabajo como compositor y su formación como pianista y percusionista.

 

Después llega el momento de la Globe Unity Orchestra, legendaria agrupación de free jazz formada en 1966 por Alexander von Schlippenbach para el Festival de Jazz de Berlín. Escuchamos Globe Unity 67 & 70, de los años 1967 y 1970 respectivamente.

 

 

Adelantamos algo de lo que será el Tercer Especial de Jazz de Lecole, que durará desde el miércoles 25 de abril hasta el domingo 6 de mayo allí en la sede de Ayacucho 333. Escuchamos al guitarrista Lucio Balduini, desde su álbum El bosque brillante.

El cierre llega con Anthony Braxton recreando la música de Charlie Parker, desde la reciente edición realizada por la Tri-Centric Foundation and New Braxton House Records que reúne las grabaciones completas del Anthony Braxton: Sextet (Parker) del año 1993.

Todo eso y mucho más en dos intensas horas de radio, música, jazz, y otras formas libres…

 

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