Hallan material tóxico en las calles de Alta Córdoba

En la emisión del martes 10 de noviembre de Enredando las mañanas, entrevistamos a Alberto “Chaco” Ojeda, vecino de Villa Los Galpones, Alta Córdoba.
El 13 de octubre pasado encontró recipientes con el símbolo de materiales peligrosos, liberadores de gas, producidos por las empresas Fugram, Syngenta y Chemotecnia. Se trata de órganos fosforados, fosfuro de aluminio, fosfuro de magnesio; agrotóxicos para los que no existen antídotos. El material estaba a 20 metros de la escuela del barrio.

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“El 13 de octubre una vecina de mi casa me dice que a 20 metros de una escuela, frente a un estadio polideportivo y a 100 metros de acá, había una cantidad bastante grande de agrotóxicos. Era temprano, 7.30 de la mañana, el horario en que van pasando los chicos para la escuela, menos mal que a la ida los padres los acompañan, entonces los chicos no se arrimaban ahí. Voy para allá y mamita mía, se me cayeron las medias… no eran agrotóxicos comunes, los que comúnmente se ven, sino órganos fosforados, cuyo principio son fosfuro de aluminio, fosfuro de hidrógeno. Esto en contacto con el aire o con el agua producen un gas totalmente mortal, 100% letal, y para los que no hay antídotos. No me cabe en la cabeza poder comprender cómo es posible que alguien, qué institución puede permitir que se fabrique, que se transporte y que se venda un veneno tan letal como es el órgano fosforado, sabiendo que el hombre avanza de acierto en error, y que errar está en la naturaleza del ser humano, está en su naturaleza el accidente, si no lo sufre él, lo sufre indirectamente otro, y no me cabe en la cabeza tampoco que alguien haya arrojado esto al paso de los chicos y de la gente que transita en esa calle”, afirmó Alberto “Chaco” Ojeda, vecino de Villa Los Galpones, Alta Córdoba.
Las sustancias que fueron halladas se utilizan para el control de plagas en silos industriales a los fines de conservar granos, cuya manipulación por parte de los trabajadores exige serias medidas de seguridad.
Tras el hallazgo, Ojeda sacó fotos de cada uno de los recipientes y llamó a los bomberos que arribaron al lugar con ropa especializada: “el jefe de bomberos me dijo que por la cantidad que encontramos no era material para un silo, sino para 5 o 6. Había envases vacíos y otros a los que no me animé ni por cerca a abrirlos para inspeccionar si estaban llenos o no, me bastó con mirar las 3 bolsas arpilleras llenas de sobres de 130 gramos de veneno cada uno. Es impresionante la cantidad de gas y el daño que podría haber causado, un desastre; si salían los chicos y empezaban a jugar con eso, tendríamos que haber salido a pedir ojitos prestados para poder llorar porque los nuestros no nos iban a alcanzar”, aseguró Ojeda.
En este sentido, el vecino de Villa Los Galpones advirtió que no se puede esperar a que se produzcan los desastres para recién empezar a actuar: “no podemos esperar a que suceda un Cromañón, las personas si son un poco inteligentes previenen, yo digo que únicamente los zonzos salen a solucionar porque no alcanzaron a prevenir, y esto no puede ser, no se puede estar fabricando, transportando, vendiendo veneno de este tipo para el que las personas no tenemos defensas, y tampoco tenemos defensas ante este avance de uso de estos elementos en la agricultura para que puedan ganar más dólares, pesos, o lo que sea, porque la ambición los ciega y no los deja ver de qué forma están afectando la salud pública en general, porque hoy en día el arroz, los granos que comemos, todos aquellos alimentos que provienen de la agricultura, del campo, están contaminados de una forma u otra y llegan a nuestro plato con los agrotóxicos y eso se va acumulando, y eso va a afectar a corto y a largo plazo nuestra salud. No es solo que nos van a dar ardor en la garganta, o descompostura en el aparato digestivo, sino que producen alteraciones a nivel genético, ataca directamente el sistema nervioso central. Cuando estábamos con los bomberos, que ellos estaban embolsando en contenedores especiales todos estos agrotóxicos, vino la directora de la escuela quejándose por el dolor nauseabundo que les llegaba, y que los chicos sentían ardor en la cara, en los ojos, en la garganta, y que les producía mucha sed, yo tuve que ir hasta el hospital y todavía tengo alguna secuela, ardor en los ojos, molestia en la garganta, pero la puedo contar”.
Este tipo de productos se vende con ciertos documentos que permiten el seguimiento de quién compra cada envase y, como en este caso, quién habría desechado el material. Al respecto, Ojeda agregó: “en la misma etiqueta se puede leer muy claro que son agrotóxicos para uso exclusivo de empresas especializadas. Venta restringida a empresa especializada, dice. Y más abajo se leía, prohibida su venta al público. O sea que quien maneja estos venenos, tiene que estar primero capacitado para poder manejarlo y para que se lo pueda vender, porque hay una analogía con los barbitúricos, únicamente con receta médica y archivada, con esto pasa lo mismo, cada envase tiene su número particular para que se lo pueda seguir, hay un montón de leyes que hacen responsable a quien lo usa del destino final de esos envases, pero se ve que como siempre, están hechas las leyes pero nadie controla, ni le dan importancia. En Córdoba hay solo una empresa que es la especializada en darle destino final a este tipo de envases, pero cobran caro, esta gente por más plata que tenga, porque quien tiene 5, 6 silos tiene mucho dinero, pero aún así siguen ahorrando pesos y no les importa tirar esto a la calle, y que se joda quien se joda, con tal de ahorrarse la plata para el desecho final en esta empresa especializada de los residuos patógenos”.
Tras la entrevista con Enredando las mañanas, los vecinos de Villa Los Galpones iban a efectuar una presentación judicial: “al mediodía nos juntamos con Darío Ávila que es el abogado que llevó la causa de la contaminación en el barrio de Ituzaingo, que es aledaño,  donde se siembra soja y se fumiga con estos agrotóxicos, y que estuvo peleando durante 12 años. Y también con Merardo Ávila, un médico de la Universidad Nacional de Córdoba, que hizo el relevamiento sanitario en una localidad que está en corazón de los campos sojeros, que es Monte Maíz”, adelantó Ojeda.
Hacia el final de la charla con ELM, el habitante de Alta Córdoba aseguró: “no vamos a bajar los brazos, pasó ahora y puede volver a pasar y eso nos indica que no hay que bajar los brazos, y hay que continuar con esto hasta las últimas consecuencias, encontrar a quien realizó tamaño acto criminal y que pague por sus actos, que esto no vuelva a ocurrir nunca más, y para que además el público tome conciencia de estas cosas. En esto o remamos todos o nos hundimos todos porque las consecuencias a corto o largo plazo son muy graves”.

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