Micky Barattini: “en el encierro nos ayudamos entre todas”

En el Enredando las Mañanas del jueves 11 de junio, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos que se emite de lunes a viernes de 10 a 12 horas, hablamos con Miki Barattini, condenada y privada de su libertad por defenderse de la violencia machista de Sergio Fernández. Nos contó cómo la pandemia precariza aún más la vida de las presas.

A pesar de las alertas de la Organización Mundial de la Salud y de diversos organismos por la extrema vulnerabilidad en las cárceles ante la pandemia, a pesar de las protestas y rebeliones de las personas privadas de su libertad en todo el mundo por las condiciones inhumanas en que viven y por el ingreso del Covid a las cárceles, la respuesta de los estados y la justicia sigue siendo lenta y selectiva. A pesar de que la Cámara de Recesión Penal de Córdoba rechazó 377 pedidos de prisión domiciliara para población de riesgo, a pesar de los dichos de esa misma cámara de que en Bouwer no hay hacinamiento sabiendo que la cárcel de mujeres tiene capacidad para 300 plazas y hoy hay 500 presas y niñas allí, a pesar de todo esto, seguimos luchando y gritando bien fuerte que no queremos ni una menos en las calles ni en las cárceles.

Este jueves, conversamos con Miki Barattini, quien fue condenada por defenderse de la violencia machista de Sergio Fernández: “dentro de este contexto de encierro yo creo que, a raíz de la pandemia, yo particularmente y muchas de mis compañeras nos sentimos olvidadas”. Explicó que “si bien hay cárceles donde se dieron ciertos beneficios, en este contexto lamentablemente no; han llegado beneficios de comunicarnos con nuestra familia por videollamada, pero son 10 minutos y es un tiempo muy acotado; también para mis compañeras que tienen sus familias y sus parejas que están en la cárcel de hombres, también lo mismo, hay muchas mujeres que no reciben visitas y no se les da una atención excepcional como debería ser”. La joven aseguró que “nos ayudamos entre todas, entre nosotras”.

Ante la pregunta sobre cómo es el acceso a la justicia para las mujeres y disidencias con un estado y sociedad estructuralmente patriarcal, Miki Barattini detalló que “la justicia no es igual para todos, porque lo que hace la mujer es mucho más condenable que lo que hace un hombre; no son imparciales como dicen que debieran ser y muchas otras cosas, no juzgan con la misma vara, directamente es mucho peor para las mujeres, encima que las mujeres tienen sus hijos y cargan con toda la familia y no les dan rápidamente el beneficio del arresto domiciliario como les debieran dar a muchas, ya sea por enfermedad o porque tienen sus hijos muy chiquititos que están desamparados afuera”.

Sobre cómo profundiza el contexto de pandemia global la precarización de la vida de las presas en cuanto a las condiciones de higiene, recreación, abrigo y el acceso a derechos básicos, la joven narró que “se han tomado las medidas de seguridad, pero para el personal penitenciario, para nosotras nos sacan en grupos reducidos y no nos dejan tener contactos, así como en el área educativa donde solía haber mayor confluencia de nosotras, o sea, donde nos solíamos reunir para las actividades educativas, eso ya no se hace directamente” y detalló que “no tenemos ninguna actividad, estamos más recluidas, más encerradas aun, no hay actividades educativas ni talleres como solía haber; sí hay fajinas de trabajo, pero es trabajo, es un trabajo que encima si es remunerado son 200 pesos al mes y yo no lo cuento como un taller o algo más recreativo, no hay acá”.

La mujer encerrada por defenderse, explicó que “el primer tiempo de la pandemia nos habían dado lavandina y un kit de higiene para cada una, pero después eso fue mermando con el paso del tiempo, ahora ya estamos reclamando nuevamente los kits de higiene que nos debieran dar ahora en estos días”. Contó que “hay un pabellón de madres, pero han quedado muy poquitas madres con los chicos acá adentro, que están privadas de su libertad tanto ellas como los niños, pero no tienen que superar los 5 años; en algunos casos les han dado el arresto domiciliario y en otros no, todavía hay madres con sus niños acá adentro”.

“Por parte nuestra, yo al menos he creado una rutina de ejercicios y muchas de mis compañeras hacemos ejercicio acá adentro, pero es de puertas para adentro, no ejercicio físico que lo da el establecimiento o algo recreativo”, dijo Barattini: “supuestamente hay una parte administrativa que se debe encargar de repartir ropa que gente dona, ya sea Caritas o alguna otra entidad, pero no la están repartiendo; nosotras nos ayudamos entre nosotras con lo que podamos porque no la reparten y realmente no sé cuál es el objetivo de no repartir la ropa, y si no tienen, colaborar desde afuera, pero nosotras le pedimos a nuestra familia, ellos traen el paquete, y nosotras nos encargamos de ayudarnos entre nosotras”.

La joven finalizó explicando que entre ellas también se ayudan con información, entonces “ahí una no se da cuenta que está sometida a cierta violencia de cualquier tipo y es muy difícil a veces darse cuenta por cosas que una vivió en la vida o hay mujeres que han vivido sometidas y para ellas es algo común, es normal y es muy difícil darse cuenta, tenemos que ayudar con mucha información unas a las otras”.

 

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